En los últimos años, ha surgido un movimiento que está haciendo ruido, especialmente entre las generaciones más jóvenes. Originalmente de Corea del Sur, este movimiento desafía las normas tradicionales de género y abre el debate sobre lo que significa ser mujer en la actualidad. Pero como tal, ¿qué es el 4B?
El nombre del movimiento viene de cuatro principios clave, que en coreano empiezan con la letra “B”: no matrimonio (Bi-Hon), no citas (Bi-Gaeol), no tener hijos (Bi-Chulsan) y no relaciones sexuales (Bi-Seong) con hombres. Básicamente, el 4B cuestiona las expectativas sociales que se imponen a las mujeres, desde casarse y formar una familia hasta encajar en relaciones tradicionales.
Este movimiento nació como respuesta a la desigualdad de género y la presión cultural en Corea del Sur, donde muchas mujeres enfrentan estándares imposibles, dobles jornadas laborales y roles que parecen condenas. Más que rechazar a los hombres, el 4B busca empoderar a las mujeres para vivir de manera autosuficiente, libre de relaciones que se sienten obligatorias o predefinidas.
Aunque muchos apoyan el movimiento, hay quienes lo ven como una postura extrema. La realidad es que no se trata de “odiar” a los hombres, sino de poner sobre la mesa una conversación importante: ¿qué pasa si decidimos no seguir las reglas de siempre?
Aunque el 4B nació en Corea del Sur, sus ideas están resonando en otros países, donde cada vez más mujeres cuestionan las expectativas tradicionales. Entre ellas, muchas mujeres en Estados Unidos después de los resultados de la elección del pasado noviembre.
En resumen, el 4B no busca ser una regla universal, sino una invitación a reflexionar sobre cómo vivimos y por qué tomamos ciertas decisiones. El punto al que tratan de llegar es que la verdadera libertad está en tener opciones y elegir lo que realmente queremos.