Estos son los efectos secundarios menos conocidos de los anticonceptivos

Cuando se trata de anticonceptivos, aún hay mucha desinformación que podría afectar a largo plazo

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Estos son los efectos secundarios menos conocidos de los anticonceptivos

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Si hablamos de anticonceptivos, la mayoría de nosotras pensamos en efectos secundarios como náuseas, dolor de cabeza o sensibilidad en los senos. Sin embargo, hay otros cambios menos conocidos que pueden aparecer y afectar la vida diaria sin que lo relacionemos con el método anticonceptivo que estemos usando.

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Aunque es complicado, es importante que se hable para entender mejor de dónde viene dicha incomodidad.

Uno de los primeros cambios que algunas mujeres notan es en su apetito. Puede que sientas más hambre de lo normal o, por el contrario, que pierdas el interés en la comida. Esto, a su vez, puede traer cambios en el peso, aunque en muchos casos el aumento no se debe a la acumulación de grasa, sino a una mayor retención de líquidos.

Tu estado de ánimo también puede verse afectado. Algunas mujeres experimentan irritabilidad, ansiedad o incluso episodios de tristeza sin una razón aparente. Esto puede estar relacionado con el tipo y la dosis de hormonas en el anticonceptivo, lo que provoca cambios en la química del cerebro.

Otro efecto menos mencionado es la aparición de manchas en la piel, especialmente en el rostro. Se conoce como cloasma y suele presentarse en mujeres que usan anticonceptivos con dosis hormonales más altas, aunque hoy en día es menos común.

El deseo sexual también puede cambiar. Para algunas mujeres, disminuye sin una causa evidente, mientras que otras notan un aumento inesperado en su libido. Esto ocurre porque las hormonas del anticonceptivo pueden influir en los niveles de testosterona, una hormona clave en el deseo sexual.

En algunas ocasiones, los anticonceptivos pueden provocar sequedad vaginal, lo que puede hacer que las relaciones sexuales sean incomodas o incluso dolorosas. Este cambio es por la alteración de la producción de moco cervical, que en algunas mujeres puede reducirse con ciertos métodos hormonales.

Aunque es muy raro, hay mujeres que notan cambios en la visión o sienten que los lentes de contacto ya no les resultan tan cómodos como antes. Si esto ocurre, es importante acudir a un especialista para descartar cualquier complicación.

Finalmente, otro efecto inesperado es el crecimiento de vello en zonas donde antes no aparecía, como el rostro, el pecho o la espalda. Esto suele pasar con anticonceptivos que solo contienen progestina, ya que este tipo de hormona puede afectar la distribución del vello en el cuerpo.