Cuando pensamos en tener una pareja dominante en la cama, lo común es que le adjudicamos ese rol a los hombres. Pero puede que a ellos les interese compartir está dinámica de manera equitativa.
Muchas encuestas y estudios han demostrado que a un gran número de hombres les parece excitante cuando su pareja toma la iniciativa y asume un rol más activo en la cama. No significa que prefieran esta dinámica en todo momento, pero sí que la seguridad y el deseo expresado sin reservas pueden ser muy erótico.
Para muchos, una mujer que se muestra dominante rompe la rutina y añade emoción a la relación. Este pequeño cambio de actitud puede hacer que la experiencia se sienta más intensa y menos predecible, algo que suele mantener vivo el deseo. Alguien que expresa claramente lo que quiere y lo disfruta sin pena suele despertar un mayor nivel de atracción.
Cuando una mujer asume este papel dominante, muchos hombres encuentran un alivio en poder simplemente dejarse llevar y disfrutar sin sentirse responsables de cada detalle. Para algunos, esto incluso cumple con ciertas fantasías en las que su pareja dirige por completo el encuentro.
Sin embargo, no todos los hombres se sienten cómodos con esta dinámica. Algunos prefieren mantener un rol más tradicional en la intimidad y podrían no reaccionar bien si su pareja asume demasiado control.
Al final del día, lo más importante es que la experiencia sea igual de placentera para ambos. Ser dominante en la cama no significa ser agresiva o imponer algo que el otro no disfrute. Se trata de encontrar un equilibrio donde ambos se sientan cómodos y libres para explorar lo que les genere más conexión y placer.